13.9.11
Dicen que voy de cara a la locura, con los brazos en alto y las palmas de las manos bien abiertas. Hay que saber mirar más allá. Es cierto eso de que la gente busca libertad sólo cuando se siente prisionera, y yo llevo mucho tiempo en una búsqueda hacia ninguna parte. Sígueme, que te enseño los caminos que me he inventado para escapar. Dicen que me cambia la cara cuando surge tu nombre, pero yo no les creo. También dicen que podremos ir a marte, y ya ves tú qué tontería. Con lo fácil que sería que bajasen las estrellas. Y en vez de eso, hacemos zapatos, carreteras, señales de tráfico. Para, acelera. Dicen que eres de piedra. Dicen que forzar esto no lleva a nada bueno, pero yo no quiero que seas, que seamos, un prototipo más, una cifra como todos, una foto, un recuerdo. Cógeme fuerte de la mano, yo te impulso hacia arriba. No me siento heroína, ni engancho, ni llevo capa, ni salvo el mundo, pero igual entre los dos subimos un poco más alto. Pero cógeme fuerte de la mano! Que no me pega este juego de mentirnos a tí y a mí, que esto se me está yendo de las manos y estoy muerta de miedo. Seguiremos fingiendo que nadie nos relaciona. Tú sigue diciendo que no sabes de qué color tengo los ojos si te preguntan. Siempre ha consistido en eso, en conquistarme los sueños a puñados. Me encantaría saber qué va a suceder, llevo más tiempo del que recuerdo por estas carreteras secundarias que hacen eses que marean, y se me atasca esta impresión de tener un par de cosas siempre a medias y la vida en la guantera de un coche que no es ni mucho menos mio. Tengo mis temores agrupados, y mañana, mañana no me duelen los ayeres. Toda ficción es cierta dentro, y nos toca creernosla. No depende de las gafas el paisaje, si estás ciego.. Un minuto de silencio para aquellos que no viajan. Ya, la intimidad... cuéntame hasta donde puedas.